Utilidad: ¿qué problema resuelve?
La utilidad es la pregunta más importante de todas: ¿qué problema real resuelve el proyecto, y para qué sirve de verdad su token?
Es fácil enamorarse de una narrativa: "es el futuro de las finanzas", "es la próxima internet". Pero la pregunta que separa un proyecto real del humo es simple: ¿esto resuelve un problema que a alguien le importa, y el token hace falta para eso? Son tres preguntas concretas: ¿Qué problema resuelve el proyecto? ¿Ese problema tiene demanda real? ¿Para qué sirve el token adentro (pagar comisiones, staking, gobernanza, acceso a algo)? Es el mismo primer filtro que viste con empresas, aplicado a cripto: antes de mirar el precio, entendé qué hace y por qué alguien lo necesitaría. Si no sabés para qué sirve el token, no lo compres. Así de simple. Y acá aparece la trampa más común: el "token que sobra". Muchos proyectos buenos meten un token a la fuerza solo para recaudar plata, aunque el producto funcionaría igual sin él. La pregunta lapidaria es: ¿el proyecto podría funcionar sin su token? Si la respuesta es "sí, tranquilamente", el token probablemente no tenga ninguna razón para valer.
Un proyecto de préstamos cripto usa su token para dos cosas concretas: lo necesitás para pagar las comisiones más baratas y te da voto en las tasas. Ahí el token tiene utilidad real: si el servicio crece, más gente lo necesita. Otro proyecto igual de vistoso tiene un token que... no hace nada; el producto anda perfecto sin él. El primero tiene una razón para valer; el segundo, solo hype. Mismo sector, destinos opuestos.