De la acción al token: por qué acá cambia todo
En cripto no comprás una acción, comprás un token. Y hay una diferencia enorme: la acción te hace dueño de un negocio; el token, casi nunca.
Venís de todo el curso pensando como socio de un negocio: comprás una acción, sos dueño de un pedacito de la empresa, y si a la empresa le va bien, tu acción sube. Entender que en cripto ese razonamiento se rompe es lo más importante antes de poner un solo peso. Una acción es un pedazo de la empresa. Si la empresa gana más, vale más, y tu acción sube: están atadas. Un token, en cambio, casi nunca te hace dueño del proyecto. Podés tener el token de un proyecto que funciona bárbaro... y que tu token no se mueva. Porque el token y el negocio no están atados por defecto. Pensalo así: comprar una acción de un restaurante es ser socio: cobrás parte de las ganancias y tu parte vale más si el restaurante explota. Comprar un token es más como comprar las fichas que usás para pagar adentro de ese restaurante. Que el restaurante venda como loco no hace que tus fichas valgan más... salvo que el restaurante decida sacar fichas de circulación o darte parte de las ganancias por tenerlas. ¿Y cuándo SÍ se atan? El token se conecta con el éxito del proyecto solo si hay mecanismos que lo hagan: recompra y quema de tokens (el proyecto usa sus ingresos para comprar sus propios tokens y destruirlos → quedan menos y cada uno vale más; es primo de la recompra de acciones del mundo de la bolsa), reparto de ingresos a los que tienen el token, o que el token sea imprescindible para usar el producto. Sin alguno de esos mecanismos, el precio del token es pura oferta y demanda: sube si hay hype, baja cuando se va. Por eso, en cripto no alcanza con "el proyecto es bueno". Hay que preguntarse además: ¿este token captura algo del valor que crea el proyecto? Esa pregunta es el corazón de todo este tramo.
Dos proyectos cripto andan bárbaro, con millones de usuarios. En el proyecto A, cada vez que alguien usa la plataforma, una parte de la comisión se usa para comprar el token y quemarlo: a más uso, menos tokens, más valor para vos. En el proyecto B, el token no hace nada: es una ficha suelta que no captura nada del negocio. El proyecto B puede triplicar sus usuarios y tu token quedarse igual. Mismo éxito del negocio, resultado opuesto para vos, porque uno ata el token al negocio y el otro no.