Gastos fijos, variables e irregulares
No todos los gastos son iguales. Hay tres tipos: fijos (mismo monto, misma fecha), variables (cambian según cómo vivís el mes) e irregulares pero previsibles (los anuales que te "sorprenden" cada año... aunque sabés que vienen).
Clasificar los gastos no es burocracia: es lo que te dice dónde recortar sin sufrir y qué gasto te va a arruinar el mes si no lo ves venir.
- •Fijos: alquiler, cuotas, abonos. Mismo monto, misma fecha. Predecibles, y renegociables cada tanto.
- •Variables: comida, salidas, nafta. Suben y bajan con tu comportamiento. Fáciles de ajustar, pero también donde se esconde el descontrol.
- •Irregulares pero previsibles: el seguro anual, la patente, los regalos de fin de año, las vacaciones. No son una emergencia (sabés perfectamente que llegan), pero como caen de golpe una vez al año, te agarran sin plata.
Un truco para recortar sin dolor: cruzá fijo/variable con necesidad/deseo. El cuadrante más jugoso es "fijo + deseo": esas suscripciones que pagás automáticamente y ni usás. Cortarlas es indoloro y el ahorro es para siempre. Y para los gastos anuales, la jugada es el sinking fund ("fondo hucha"): sumás lo que gastás en el año, lo dividís por 12 y guardás esa parte todos los meses, como si fuera un gasto fijo. Cuando llega el gasto grande, ya lo tenés. El que no hace esto, lo termina pagando con tarjeta o saqueando el fondo de emergencia.
El seguro del auto cuesta US$600 una vez al año. Dos formas de vivirlo:
- •Sin provisionar: llega la factura, no tenés los US$600 juntos, la pagás en cuotas con recargo o con la tarjeta.
- •Con sinking fund: US$600 ÷ 12 = US$50 por mes que apartás desde ya. Cuando llega el seguro, lo pagás de una y ni lo sentís.
Mismo gasto. La diferencia es solo haberlo visto venir.