Qué es una acción
Comprar una acción es volverte socio de una empresa. Tenés una pequeña parte del negocio, y con ella ganás cuando le va bien... y perdés cuando le va mal.
Imaginá el almacén de tu barrio. Lo ves crecer: cada vez más clientes, más productos, más ventas. Y pensás: "me encantaría ser parte de esto". Bueno, una acción es exactamente eso: comprar una porción de la empresa para ser su socio. No le estás prestando plata (eso es otra cosa, un bono, que vemos más adelante). Estás comprando un pedacito del negocio, con todo lo que eso implica:
- •Cuando el almacén gana, te reparte una parte de las ganancias: eso se llama dividendos. Y si el negocio crece, tu porción vale más: tu acción sube.
- •Cuando al almacén le va mal, tu porción vale menos: tu acción baja. Sos socio en las buenas y en las malas.
Como socio, además, tenés otros derechos: votás las decisiones grandes (quién dirige la empresa, si se fusiona con otra) y tenés derecho a la información del negocio. Cuanto más grande tu parte, más pesa tu voto. ¿Y cómo sabés si el precio de una acción es "caro" o "barato"? Para eso hay herramientas (el PER y otras métricas) que vas a ver más adelante, cuando aprendamos a leer una empresa por dentro. Por ahora quedate con lo esencial: una acción es ser socio.
El almacén de tu barrio vale US$100.000, dividido en 1.000 acciones → cada una cuesta US$100. Comprás 10 acciones (US$1.000): ya sos dueño del 1% del negocio.
- •Tiene un gran año y reparte US$20.000 de ganancias entre los socios. A vos, por tu 1%, te tocan US$200 de dividendos.
- •El negocio crece y ahora vale US$150.000: tu 1% pasó a valer US$1.500. Tu acción subió.
- •Pero si le va mal y cae a US$60.000, tu parte vale US$600. Como socio, bancás también las malas.